Conseguir calles para la vida

comienza con el límite de 30 km/h

 

 

Las razones de #Love30 Mitos y realidad Historias 

Informes Límites de velocidad

© FIA Foundation

Las políticas a favor de limitar la velocidad a 30 km/h contribuirán a lograr los ODS

Es fundamental abordar el riesgo de fallecer en la carretera para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (OSD), en concreto los que afectan a la seguridad sanitaria, las ciudades sostenibles, la pobreza y la reducción de las desigualdades entre países y dentro de ellos. Las políticas dirigidas a combatir los efectos del tránsito y crear entornos adecuados para opciones de transporte seguras, sostenibles e inclusivas, también desbloquean propuestas para proteger el medio ambiente y la igualdad de género.

Un cambio de paradigma en la forma en que se diseñan las calles, comenzando con límites de velocidad bajos en lugares donde conviven las personas y los automóviles, contribuye a que las calles sean seguras, accesibles, agradables y equitativas para todos los usuarios de la vía pública, al brindar múltiples beneficios para todos al tiempo que agiliza las medidas para lograr los ODS interrelacionados.

 

Saludables Adecuadas para convivir Ecológicas 30 km/h

Saludables

Las calles limitadas a 30 km/h (20 mph) salvan vidas y protegen a todos los que las transitan, especialmente a los más vulnerables, como los peatones, los ciclistas, los niños, las personas mayores y las personas con discapacidad.
Las calles limitadas a 30 km/h (20 mph) donde se mezclan las personas y los automóviles contribuyen a evitar los fallecimientos por siniestros de tránsito y fomentan la actividad física, ya que cuando las calles son seguras la gente opta más por caminar o ir en bicicleta.

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Resumen de la evidencia

Adecuadas para convivir

Las calles adecuadas para convivir, gracias a la reducción de la velocidad, son una parte importante de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y permiten el logro de muchos de sus objetivos.

En un momento de recuperación económica tras la pandemia de la COVID-19, la reducción de la velocidad en las calles debería beneficiar a todos, de manera que la gente no solo no pierda la vida en la carretera, sino que también pueda prosperar. Las calles limitadas a 30 km/h (20 mph) donde conviven los peatones y los vehículos son calles para la vida.

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Resumen de la evidencia




Ecológicas

 Las calles limitadas a 30 km/h (20 mph) son esenciales en los esfuerzos por conseguir una movilidad con cero emisiones de carbono. Las calles donde se fomentan los desplazamientos a pie y en bicicleta de forma segura reducen la dependencia del automóvil y las emisiones nocivas de los vehículos que contribuyen al cambio climático.

Para proteger el medio ambiente se necesitan calles seguras y con límites de velocidad bajos que promuevan opciones de transporte sostenibles.

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Resumen de la evidencia

Descubra algunos mitos y realidades acerca de la limitación a 30 km/h

MITO: Limitar la velocidad a 30 km/h no supone una diferencia.
REALIDAD: Las calles con límites de velocidad bajos salvan vidas.

La evidencia obtenida en todo el mundo demuestra que las calles con límites de velocidad bajos reducen el riesgo de sufrir lesiones graves y salvan vidas. En Tanzania, el programa SARSAI de AMEND ha demostrado reducir las lesiones asociadas al tránsito hasta en un 26% y, en la actualidad, la iniciativa se ha extendido a 50 zonas escolares de alto riesgo en 9 países. En Toronto (Canadá), el número de siniestros de tránsito descendió un 28% desde que el límite de velocidad pasó de 40 a 30 km/h en 2015, lo cual dio lugar a una reducción de dos tercios en el número de lesiones graves y mortales. En Bogotá (Colombia), la implantación de zonas limitadas a 30 km/h se incluyó en el paquete de medidas del Plan de Gestión de la Velocidad y se logró un descenso del 32% en la mortalidad asociada a los siniestros de tránsito. Un estudio llevado a cabo en Londres demostró que la existencia de límites de velocidad más bajos (en este caso, las zonas limitadas a 20 mph) estaba relacionada con la reducción del 42% en el número de siniestros con víctimas, mientras que en Bristol la introducción del límite de 20 mph se asoció a un descenso del 63% en las lesiones mortales entre 2008 y 2016.

Otros estudios sugieren que con cada disminución de la velocidad de 1 mph en las vías urbanas se puede lograr un descenso del número de víctimas de hasta un 6%. En líneas generales, la OMS ha concluido que un aumento de la velocidad promedio de 1 km/h da lugar a un aumento del 3% en el riesgo de sufrir un siniestro y un aumento de entre un 4% y un 5% en la cifra de fallecidos.

Ante un impacto a velocidades superiores a los 30 km/h, el riesgo de morir de un peatón aumenta considerablemente y ese aumento es incluso mayor en el caso de los jóvenes y los ancianos. En la distancia en que un automóvil que circula a 30 km/h se detiene, otro que circula a 50 km/h sigue avanzando. Por último, circular a más velocidad hace que la visión periférica de los conductores se estreche y su tiempo de reacción se vea afectado.

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MITO: Limitar la velocidad a 30 km/h es impopular.
REALIDAD: La gente insiste en que le gustaría que se circulara a menos velocidad donde vive.

Durante muchos años las encuestas realizadas en todo el mundo han demostrado reiteradamente que la mayoría de la gente está de acuerdo en que 30 km/h es el límite de velocidad apropiado en las zonas residenciales. De hecho, las calles en las que los límites de velocidad bajos contribuyen a reducir la congestión son muy populares. Una encuesta mundial realizada recientemente por YouGov en 11 países para el Child Health Initiative, (iniciativa para la salud de los niños) demostró que el 74% de los encuestados apoyaba la aplicación de restricciones en las calles cercanas a los colegios, incluida la limitación de la velocidad, si con ello los niños podían acudir al colegio caminando o en bicicleta de forma más segura.

En las encuestas del Reino Unido, el 70% de los conductores están de acuerdo en que 20 mph (30 km/h) es el límite adecuado para las calles residenciales. Las encuestas realizadas en Escocia sugieren que el 65% está a favor, y una de cada cuatro personas piensa que de esa manera estarían más dispuestos a caminar o ir en bicicleta en su día a día. La evidencia también sugiere la rápida aceptación de esta medida en toda Europa.

Asimismo, reducir la velocidad en el tránsito ofrece grandes beneficios para la salud, incluidos los derivados de optar por estilos de vida más activos, basados en actividades como caminar o andar en bicicleta. La interacción social de las personas en la calle es fundamental para formar una comunidad y conseguir el bienestar colectivo. Por último, un tránsito más lento reduce el peligro en la carretera, disminuye el ruido y favorece la cohesión social.

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MITO: Limitar la velocidad a 30 km/h aumentará la duración del trayecto.
REALIDAD: En las zonas urbanas, la duración del trayecto depende de otros factores.

En los contextos urbanos, la velocidad máxima entre dos puntos de congestión o cruces rara vez afecta a la duración del trayecto. Los ensayos realizados en situaciones reales han demostrado que en la mayoría de los desplazamientos habituales en ciudad la diferencia de tiempo entre circular a una velocidad máxima de 30 km/h o de 50 km/h es mínima.
La congestión y el tiempo de espera en los semáforos u otras señales influyen más en la duración del trayecto que la velocidad a la que circulan los vehículos. Asimismo, las áreas diseñadas para los vehículos de movimiento lento pueden hacer innecesarias algunas señales de tránsito, ya que favorecen una relación más equitativa entre los usuarios de carretera que se ceden el paso unos a otros.

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Mito: Limitar la velocidad a 30 km/h solo es válido para algunos países
Realidad: Establecer límites de velocidad bajos en las calles es una medida efectiva en cualquier contexto

Muchos de los países que han sido pioneros en adoptar enfoques efectivos en materia de seguridad vial son países de ingresos altos. Sin embargo, implementar límites de velocidad bajos en las calles es posible en cualquier país, independientemente de su nivel de desarrollo o del número de vehículos.

Se han creado zonas limitadas a 30 km/h con buenos resultados en barrios de África,  América del Norte , Asia , Europa , América Latina  y Australasia . En muchos casos, dichas zonas se han implantado primero en las cercanías de las escuelas, como ocurre en Tanzania con el proyecto Amend, que ganó el prestigioso premio Ross Prize for Cities,  y en Zambia, donde recientemente se han establecido límites de velocidad más bajos en los alrededores de las escuelas y en las zonas con gran afluencia de peatones.

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MITO: Limitar la velocidad a 30 km/h perjudica a los conductores.
REALIDAD: Las calles con límites de velocidad bajos contribuyen a reducir la congestión y a crear espacios más saludables para que todos disfruten.  

Las calles con límites de velocidad bajos mejoran la vida de los conductores. Una mayor seguridad en las carreteras contribuirá a evitar el uso del vehículo privado en algunos trayectos cortos dentro de las ciudades, reduciendo así la congestión y las correspondientes emisiones.

La contaminación del aire afecta a todos los usuarios de la vía pública, pero los conductores profesionales están muchísimo más expuestos a ella, lo cual aumenta el riesgo para su salud. Muchas de las principales asociaciones de automovilistas apoyan la creación de zonas con límites de velocidad bajos. Así, por ejemplo, el RAC solicitó que se implantaran estas zonas en Australia.

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Límites de velocidad en las vías urbanas en el mundo

 Data from the Global Status Report on Road Safety 2018. Geneva, World Health Organization.

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